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Conoce qué es la anorexia nerviosa

by rafaelgomezyblasco        

La podemos definir como una desnutrición importante, debida a una dieta insuficiente, en donde la restricción calórica es básicamente psicológica, sin tener relación alguna con la disponibilidad de alimentos, o la capacidad económica para conseguirlos. La única finalidad de dicha restricción es, alcanzar una situación de delgadez extrema que lleva a los que la padecen a un índice de masa corporal por debajo de 18. La anorexia nerviosa está catalogada por el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la asociación psiquiátrica americana. En ella se incluyen unos criterios para poder detectarla, entre otros:


Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo peso considerado normal para la edad y la talla (el 85%).

Miedo intenso a engordar, esto independientemente de que el suyo sea insuficiente.

Negación del bajo peso actual.

Ausencia de al menos tres ciclos menstruales en las mujeres en edad fértil sin otra causa orgánica.

Es una enfermedad grave, puesto que según los diferentes estudios puede llegar a alcanzar tasas de mortalidad de entre el 5 y el 8%.


CAUSAS


Esta enfermedad se presenta de manera característica en mujeres jóvenes y adolescentes que han sufrido el acoso de los medios de comunicación social, con imágenes de sus personajes favoritos (cine, moda, música), en los que el "culto" al cuerpo es algo primordial. Observan, con terrible preocupación, que su cuerpo no es como el de ellas y empiezan a "verse gordas" aunque no lo estén, lo que se denomina distorsión de la imagen corporal. Por su cuenta y riesgo inician un adelgazamiento que las llevará a cumplir sus sueños. Lógicamente debe existir una base psicológica previa que pueda desarrollar la enfermedad, ya que el resto de chicas jóvenes pueden desear tener también cuerpos perfectos pero en modo alguno toman esta actitud. El motivo fundamental de la alteración en estas pacientes es la distorsión de la imagen corporal, que suele ser muy grave y acusada, pues se da repetidamente el caso de quien midiendo, por ejemplo, un metro setenta centímetros y pesando cuarenta y siete kilos, se ve en el espejo obesa.

Existen dos variantes en la clínica, la de tipo restrictivo, en la cual el paciente se autoimpone una dieta muy hipocalórica, evita los alimentos energéticos, comienza a realizar ejercicio físico de forma compulsiva y siempre extenuante. Muchos especialistas piensan que algunas de las deportistas de élite, gimnastas, bailarinas, pueden desarrollar una anorexia verdadera, luego de ser sometidas a regímenes draconianos, con un exceso de actividad física. Y la de tipo purgativo, que en realidad es un agravamiento de la anterior, en la cual el enfermo además principia presentando comportamientos peligrosos del estilo de la inducción del vómito y/o el uso indiscriminado de laxantes o diuréticos, que le permitan reducir su peso corporal. Toda esta actividad se desarrolla a escondidas, con lo que a su problema se le añade el aislamiento socio-familiar que esto origina. En todos estos pacientes, la inmensa mayoría chicas, el médico se enfrenta a una adolescente desnutrida, con tensión arterial muy baja, de piel seca, con alopecia, en algunos casos edemas y pequeñas hemorragias bajo la piel (petequias).


SITUACIÓN ACTUAL EN ESPAÑA (Epidemiología).


Es una enfermedad casi exclusiva del sexo femenino (nueve de cada diez son mujeres), aunque cada vez se vea en las consultas varones jóvenes con el mismo problema. Se presenta desde el final de la pubertad hasta iniciada la juventud, aunque actualmente se está observando en verdaderas niñas, así como también puede afectar a mujeres que rondan los treinta años. Es una patología típica de los países ricos del mundo occidental y de las clases ricas de naciones con economías emergentes. En los últimos veinte años se ha convertido en una epidemia, se relaciona con determinadas profesiones, como se mencionaba anteriormente (bailarinas, gimnastas, modelos o deportistas de elite). Se presenta paradójicamente más en chicas inteligentes o muy inteligentes, que destacan de forma clara en sus estudios o aficiones.

España desgraciadamente no es ajena a esta terrible enfermedad, cada día son más las jóvenes que padecen este trastorno de la nutrición. Se presenta entre el 1 y el 4% de las adolescentes, incluso en estudios recientes sobre población general, se observa cómo una de cada dos chicas en España considera que tienen un peso excesivo. Es ligeramente más frecuente en las grandes ciudades, en los núcleos urbanos y en los niveles socio económicos más favorecidos. Esta patología, tiende a ser ocultada o por lo menos maquillada por las familias, lo que se revela como realmente trascendente pues, como se verá en el apartado de tratamiento, el apoyo de la familia es fundamental para la curación y se basa, en el sentido común, de ahí que muchas de estas pacientes se "curan" en su propio hogar. Algunas, con el paso de los años, vuelven a tener problemas de la alimentación, que serán filiados con otro nombre. Esta es una de las causas que justifica el que no existan datos reales de la cantidad de chicas que presentan anorexia en cualquiera de sus grados.


PREVENCION.


La prevención de esta enfermedad se encuentra básicamente en el ámbito familiar, aunque no deja de existir una parte de responsabilidad de la sociedad en el desarrollo y mantenimiento de la misma. Los primeros síntomas que deben alertar sobre la posibilidad de que una hija pueda estar iniciando un episodio de anorexia, son la preocupación excesiva por su peso corporal, el uso y abuso de preparados light, el deseo irrefrenable de hacer deporte, un grado aumentado de auto exigencia al realizar cualquier actividad, la pérdida de la regla durante tres ciclos consecutivos y un “aura” mística muy característica de estas niñas. Los padres con hijas que realizan actividades físicas, así como también los entrenadores o profesores de baile, en algunas ocasiones exageran el papel de exigencia aceptable para estas niñas, forzando sin querer, las situaciones de culpabilidad por no lograr las metas previstas, favoreciendo (sin quererlo, obviamente) la aparición de un cuadro de anorexia.

Los medios de comunicación social vuelven a ser tristes protagonistas de nuevo en este problema (es cierto que en la actualidad están mucho más concienciados). Organizando concursos de belleza durante el verano para elegir la chica más sexy, más simpática, más actual, cuando en realidad lo que se busca es como siempre a la chica más delgada y con un canon de belleza predeterminado.

Los grandes modistas, los no tan grandes y los grandes almacenes de ropa que dictan la moda, están empezando a corregir ese "horror" de tallas 36 y 38, usadas como normales para la población juvenil. Hasta hace muy poco (aún se ve), la muchacha con una talla 42 o 44, ya no una 46, debía vestirse en tallas especiales o como dicen ellas, con ropa de madres. En los colegios e institutos, los profesores deben prestar especial cuidado a comentarios del tipo gorda, foca fofa, etc. Mejorar la formación de los alumnos, llevando a los centros educativos expertos en la materia que dicten conferencias y resuelvan dudas sobre la enfermedad, es decir, medicina preventiva. Es pues esta una labor de todos, para evitar favorecer la aparición de una enfermedad que destroza muchas familias, que puede conducir incluso a la muerte de las niñas y adolescentes con la desgracia de padecerla.


TRATAMIENTO.


Como en todas las alteraciones nutricionales, el mismo ha de ser multidisciplinario, con la participación de médico de cabecera, endocrinólogo, psicólogo, psiquiatra y con la ayuda inestimable de la familia.


 


NUTRICIONAL. La educación de los hábitos de alimentación es uno de los pilares fundamentales en el tratamiento de la anorexia nerviosa. Se trata de una labor ardua, de larga duración, tendente a orientar y reeducar al paciente. Lo primero que se hace en todas y cada una de las visitas es una encuesta nutricional, que aunque no es veraz al principio, poco a poco y consiguiendo aumentar la confianza de la enferma, va a ser cada vez más real y por tanto más útil. La utilización de un diario de comidas aporta muy buenos resultados, donde se incluyen la cantidad, el número de comidas o de fases de ayuno voluntario. Cada visita vendrá acompañada de información sobre los alimentos, con sus formas de preparación, calorías, equivalencias de los mismos, etc. Se debe indagar sobre el tiempo y la intensidad del ejercicio físico realizado. Se escrutará con sumo cuidado (algunas pacientes no los realizan), la existencia de las denominadas prácticas purgativas como la inducción del vómito, o el uso de laxantes y diuréticos. Es muy importante tanto desde el punto de vista psicológico como del nutricional, valorar los logros conseguidos, por pequeños que parezcan. La comunicación que debe existir entre el especialista de nutrición con el psicólogo o bien con el psiquiatra, según el caso, y con los padres de la paciente ha de ser continua, para adecuar en cada momento la táctica a seguir.

 


PSICOLOGICO. El apoyo psicológico es básico en el tratamiento de los anoréxicos. Estará encaminado a mejorar la autoestima, a corregir la distorsión de la imagen corporal, al cambio de comportamiento frente a la nutrición, así como también a evitar la angustia que para muchas adolescentes significa el hecho de ser mujeres, representada esta última por la aparición de la regla. Como en el aspecto nutricional, la terapia será larga, siendo además fundamental valorar mucho las metas alcanzadas. En algunas pacientes se recomienda la realización (siempre que resulte factible) de intercambios culturales de uno o dos meses de duración, pues en determinados casos ha dado resultados muy positivos, al separar físicamente a la paciente de su entorno. Evidentemente no todas las familias pueden enviar a sus hijas al extranjero, pero como la parte positiva de este viaje consiste en cambiar el ambiente y algunos malos hábitos de alimentación, se puede organizar dentro del propio país o comunidad, contando con la ayuda de familiares y amigos. El psicólogo se enfrenta a niñas asustadas, agobiadas, con importantes sentimientos de culpa porque no alcanzan ese grado de perfección que creen tienen que conseguir. Se trata de una labor básicamente educativa, continua y constante, en la que el psicólogo clínico se enfrenta a uno de los problemas más duros de su profesión.

 


PSIQUIATRICO. El tratamiento psiquiátrico cuenta en la actualidad con una batería importante de fármacos, destinados a evitar la parte obsesiva, la alteración compulsiva, así como antidepresivos, que logran mejorar en muchos casos esta patología. Durante la fase aguda, ofrecen buenos resultados algunos ansiolíticos y antidepresivos, también un medicamento que se usa para abrir el apetito, la ciproheptadina. Una vez pasada esta fase se obtienen buenos resultados con la fluoxetina. En algunas pacientes puede llegar a ser necesario un internamiento para poder hacer frente a la gravedad de la situación clínica, realizándose como paso previo un preinternamiento, para la mejor adaptación. Los motivos que pueden llevar al ingreso de la adolescente en un centro especializado son de dos tipos, clínico nutricionales, en los que se debe:

Restablecer el peso corporal, porque de otra manera el tratamiento psiquiátrico es inútil.

Recuperar ritmo horario de alimentación.

Normalizar la conducta alimentaria, evitando las prácticas purgativas.

Controlar la ingesta inadecuada de líquidos.

Supervisar el tiempo de realización de ejercicio físico.

Las psicológico-psiquiátricas, incluyen:


Mejorar la autoestima de la paciente.

Corregir la imagen distorsionada que de sí misma tiene la adolescente.

Evitar las fases de ansiedad.

Modificar situaciones potencialmente estresantes.

Reeducar pautas de la conducta que tiendan a la obsesividad y el perfeccionismo.

Actuar de manera estructural sobre el núcleo familiar.

Para recomendar el ingreso de la paciente es preciso que se observen conjuntamente varios factores:


Pérdida de peso corporal igual o superior al 30% del deseable para su talla y edad.

Dificultad real de conseguir un apoyo familiar adecuado para realizar la terapia.

Que la paciente presente un cuadro psiquiátrico avanzado, que entorpezca una terapia ambulatoria.

FAMILIAR. Los pacientes con anorexia, al ser en la gran mayoría de los casos mujeres muy jóvenes, casi niñas, necesitan el apoyo continuo y constante de su familia. Hay que pensar que para los ingresos en centros psiquiátricos es necesaria la autorización de los padres. En los casos más leves la influencia de la familia va a ser de tipo más terapéutico, esto es, ayudar en la curación de la paciente. La familia, como núcleo central de todas las sociedades, es el lugar idóneo para enseñar a los niños a vestirse, a comportarse en sociedad, a tener hábitos de vida sanos y por supuesto, a comer. Los jóvenes que tienen la suerte de vivir en casas donde la mayoría de comidas se realizan con los padres, tienen menos posibilidades de desarrollar alteraciones nutricionales, del tipo de la anorexia. Es por ello esencial insistir a los padres sobre la necesidad de organizar sus horarios de la manera más acorde a estas premisas, aun a sabiendas de que muchas veces esto resulta complicado debido a sus compromisos laborales o de ocio. La familia al completo debe recibir cursos de nutrición donde puedan aprender tipos de comidas saludables, número de las mismas, calorías de los alimentos, equivalencias de peso, etc. Las chicas con anorexia, al ser muy sensibles, requieren una especial atención en relación con sus amigas, sus series de televisión o sus personajes favoritos, sin convertir este especial interés en algo inquisitorial o de vigilancia excesiva, lo que puede acarrear peores consecuencias. Un aspecto fundamental que debe conocer y entender la familia es la importancia y gravedad de la enfermedad a la que se enfrentan, conociendo los síntomas, los típicos engaños que generan estas jovencitas, los signos médicos que pueden sugerir un empeoramiento, así como saber la forma de descubrir las denominadas prácticas purgativas. Pero es primordial que los familiares no se conviertan en unos obsesos de la alimentación, de la valoración de los ejercicios adecuados, o de pautas de comportamiento de la paciente, porque esto puede repercutir negativamente en la curación de la misma. Los castigos, amenazas, regaños, ni las medidas represivas de ningún tipo están indicados. Los padres tendrán que acumular dosis aún más grandes de paciencia, que requiere un proceso de duración incierta, aunque habitualmente larga.